martes, octubre 04, 2005

Cyberpunk segun Wikipedia!

El cyberpunk se caracteriza por utilizar elementos de las novelas policiacas, la novela negra, el anime y la prosa postmoderna. Describe el lado oculto y nihilista de la sociedad digital que empezó a evolucionar en las dos últimas décadas del siglo XX. A los mundos distópicos del cyberpunk se les ha llamado la antítesis de las visiones utópicas y positivas de la ciencia ficción de mediados del siglo XX, ejemplificadas en el mundo de Star Trek o las novelas de Isaac Asimov.

En la literatura cyberpunk buena parte de la acción ocurre en línea, en el ciberespacio, donde la frontera entre lo real y lo virtual se difumina. Una característica típica (aunque no universal) del género es la conexión directa entre el cerebro humano y los sistemas informáticos. Además suelen aparecer Inteligencias Artificiales (entes cibernéticos pensantes), en ocasiones con oscuros designios o abiertamente rebeldes.

El mundo cyberpunk es un lugar oscuro y siniestro en que redes de ordenadores dominan todos los aspectos de la vida. Corporaciones multinacionales gigantes han sustituido a los gobiernos como centros de poder.

La batalla del marginado alienado contra un sistema totalitario es un tema común en la ciencia ficción; sin embargo, en la ciencia ficción convencional, estos sistemas suelen ser estériles, planificados y controlados por el estado. En el cyberpunk, por el contrario, se nos muestran corporatocrácias invulnerables y la batalla de Sísifo contra su poder a cargo de renegados desencantados.

Los sociólogos suelen ver las historias cyberpunk como predicciones imaginarias de cuál puede ser la evolución de Internet.


Neuromante (fragmento)



" Tenía casi veinticuatro años. A los veintidós había sido un vaquero, un cuatrero, uno de los mejores del Ensanche. Había sido entrenado por los mejores, por Mc Coy Pauley y Bobby Quine, leyendas en el negocio. Operaba en un estado adrenalínico alto y casi permanente, un derivado de juventud y destreza, conectado a una consola de ciberespacio hecha por encargo que proyectaba su incorpórea conciencia en la alucinación consensual que era la matriz. Ladrón, trabajaba para otros ladrones más adinerados, patrones que proveían el exótico software requerido para atravesar los muros brillantes de los sistemas empresariales, abriendo ventanas hacía los ricos campos de la información. "


William Gibson

¿Qué es la Cibercultura?

Sinceramente, no me interesa entrar en disquisiciones intelectuales sobre "¿qué es la cibercultura?". A estas alturas todo el mundo debería saberlo y si no que se lo pregunten a los expertos en marketing. "Cibercultura es el nuevo estilo de vida que se está creando en torno a la informática e Internet", le responderán rápidamente, sin dudar.

Pero no sea ingenuo. Los especialistas en el "arte de vender" cuando hablan del tema no se refieren a hackers y activismo político, arte digital, edición eletrónica independiente o nuevos formas de organización ciudadana. A ellos no les interesan las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías para crear un tejido social más rico, descubrir nuevas formas artísticas o favorecer la creación de medios de comunicación independientes.

Su objetivo es captar y fidelizar a la nueva generación de consumidores: "la generación digital", un colectivo que se identifica abiertamente con la tecnología y que ha creado en torno a ella una nueva cultura.

La actitud vital de este grupo se podría resumir en: "Me gusta la tecnología y estoy orgulloso de ello. ¿Pasa algo?". ¡Y qué mejor estrategia para ganarse a este colectivo que vampirizar los códigos de la cibercultura! Es triste decirlo pero los bancos, las empresas informáticas, los operadores de telecomunicaciones se han apropiado de la estética de la cultura digital [la arroba, la jerga internauta, los prefijos "e", "ciber", el adjetivo "digital"...etc.]. Ahora son ellos los que dictan lo qué es o no es cibercultura.

eMarketing

Sus departamentos de marketing se han dado cuenta que el prefijo "ciber" tiene el mágico poder de convertir cualquier mercancia obsoleta en un producto "chic": ciberjeans, ciberhelados, ciberbancos, ciberseguros, ciberlibros, cibermamas, cibersexo...¡cibertodo! Los bancos ahora son "ebancos" ["ebankinter, "e-uno"], los teléfonos WAP provocan "e-mociones" y los detergentes [perdón, ciberdergentes] consiguen un blanco digital. La palabra cibercultura ya no se asocia a los ensayos de Timothy Leary, las novelas de William Gibson o las propuestas antimarketing de Adbusters.

Se identifica con los nuevos placeres tecnológicos: consultar la cartelera de cine desde el teléfono móvil, trabajar en un paisaje paradisíaco con un ordenador portátil o invertir en Bolsa sin pagar comisiones gracias a Internet. Al gran público le ha llegado una versión "light" de la cultura digital. Una visión ligada a productos de consumo de última generación.

Lo que se estila ahora es la mentalidad "ganar.com". Hay que hacerse rico lo antes posible para disfrutar de los últimos gadgets tecnológicos. El ejemplo a seguir son los cibermillonarios: Bill Gates, Larry Ellison, Jerry Yang y David Filo o, en su versión latina, Wenceslao Casares, Juan Santaella o Paola Castro.


Se olvida que la cibercultura tiene una ideología o por decirlo en un lenguaje más juvenil una "actitud", que se podría resumir en la siguiente cita de Timothy Leary: "un cyberpunk es alguien que sabe usar la tecnología para crear su propio material audiovisual y editar su propia MTV en su Macintosh. Individuos que usan su inteligencia no para hacer dinero para una gran compañía, sino para enriquecer su vida y sus relaciones humanas".

Alex Lamikiz (11-12-2000)



El relato digital...

Extracto de "El relato digital", de Jaime Alejandro Rodríguez


El término "cibercultura" es utilizado por diversos autores para agrupar una serie de fenómenos culturales contemporáneos ligados principal, aunque no únicamente, al profundo impacto que han venido ejerciendo las tecnologías digitales de la información y la comunicación sobre aspectos tales como la realidad, el espacio, el tiempo, el hombre mismo y sus relaciones sociales.

Algunos autores como Kerckhove y Lévy, definen la cibercultura como la tercera era de la comunicación, en la que se habría configurado un lenguaje todavía más universal que el alfabeto: el lenguaje digital. Una era que habría seguido a las de la oralidad y la escritura. Kerkchove, además, propone comprender la cibercultura desde tres grandes características: la interactividad, la hipertextualidad y la conectividad (Inteligencias en conexión. Hacia una sociedad de la web)

Pero habría mucho más que decir sobre la cibercultura. Desde el punto de vista del impacto tecnológico, una cuestión clave para la cibercultura es poder discernir de qué modo están afectando las nuevas tecnologías a la inteligencia y a las formas de usarla.


Universidad Javeriana - Jaime Alejandro Rodríguez

lunes, octubre 03, 2005

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"Hoy ya no obramos ni por nosotros mismos ni por instrumentos como primera extensión de nuestro cuerpo, hoy obramos por máquinas instrumentadas por máquinas, programadas a su vez por otras máquinas."
Daniel López Salort

domingo, octubre 02, 2005

Filosofando..


Quiero rescatar algunas partes de un texto de Daniel López Salort donde aborda a la cybercultura desde un punto netamente filosofal.

"La cybercultura no opera meramente como una re-presentación aristotélica de algo exterior a sí, sino que -a veces opuestamente a eso exterior-, establece sus propias situaciones porque crea simulaciones interactivas donde lo digital no tiene género, es comunicación no-corporal, es simulación del cuerpo y de las sensaciones; al espacio recibido por la especie humana hemos agregado otro espacio: uno que no es tal sino que lo simula a la vez que se aleja de lo que copia. Pero el tecnofundamentalismo que con frecuencia domina en la sociedad digital transgrede límites, y transmuta el objeto en lo objetual, lo real en lo virtual, lo vital en lo digital ."

"La escritura y la lectura han mutado también sus naturalezas. La narración lineal/unidireccional es dejada de lado por la circular/multidireccional . Ante nosotros se despliegan campos de múltiples vistas que coexisten en único tiempo y espacio, a la vez que a un click de distancia otros campos latentes y vecinos permanecen como agazapados, de modo que no hay una instancia única sino pluralidad de narraciones con idénticas pretensiones de validez."

¿Hasta donde puede llegar esa simulación del cuerpo y las sensanciones?
¿Hasta que punto mutará la forma de comunicarnos para sentir que expresamos más en menos?


(el texto completo lo pueden encontrar en
Konvergencias.blogspot)

jueves, septiembre 22, 2005

Cybercultura es..


La cybercultura se compone de la cultura de la tecnologia,
el arte interactivo, imagenes virtuales, el mundo
de la robotica,la multimedia y la musica cyberpunk.
El dominio principal de este movimiento se encuentra en
el cyberespacio donde la nueva era electronica trasciende
de manera veloz, mostrando una nueva perspectiva y
abre su ambito de ideas postvanguardistas llenas de
"energia digital", formas de reclamar la verdad y atacar a
la injusticia. Herramientas como Internet despiertan la
inquieturd de varios jovenes hartos de enganios, por parte
de los medios, esta red logra una verdadera interfaz de una
alma creada por cables y fibra optica.

Como cada generacion apoda a su epoca y busca una nueva
alternativa de vida la cybercultura se mantiene gracias a los
descubrimientos tecnologicos y a la fe que sus devotos
mantienen en ellos. De esta manera este movimiento busca que
la gente modernice cualquier tipo de actividad, un claro
ejemplo es el arte que con el paso del tiempo ha adoptado
nuevas tecnologias para su desarrollo, desde artes visuales
hasta musica se apoyan en la tecnologia para obtener mejores
resultados, un claro ejemplo son las animaciones por
computadora que despiertan a los niños a conocer mas y
a rechazar la simpleza de las caricaturas normales.
La forma para estar dentro del cyberespacio es sencilla,
ya que solo basta tener un poco de conocimientos para
aprovechar todas las ventajas que este nos brinda.
La percepcion de la tecnologia ante una gran maquina conectada
es bastante atractiva y lo mas importante es que podriamos
encontrar, la utopia ante la verdad cybernetica.

La relacion de una nueva generacion que marca una pauta
en la ignorancia, debido al atraso tecnologico
y la pobreza del mundo.

Articulo escrito por Ricardo Pelcastre en su página
http://mexlord.reverzacreativa.net/

martes, septiembre 20, 2005

cyberespacio...una geografía virtual

De este texto de brunner me gustaría destacar la forma en que se refiere al cyber espacio "la geografía virtual creada por computadoras y redes; cual si fueran territorios aéreos" por ende se nos muestra como un mundo virtual, el cual se a ido colonizando poco a poco y en donde se ha implantado una cultura, una cybercultura, en la cual hay una cierta forma de expresarse, patrones de comportamiento y donde las reglas que al igual que en la vida real se pueden violar, entre otras cosas.

viernes, septiembre 16, 2005

La aldea global dividida

De cibercultura y ciberespacio—igual como de globalización—, se habla de muchas y diferentes maneras, en distintos contextos y con variados propósitos. Por ejemplo, un popular diccionario de tecnologías de la información describe el ciberespacio como "la geografía virtual creada por computadoras y redes";cual si fueran territorios aéreos. A su turno, un autor escribe: "habitualmente, hablar de cibercultura significa hacer una redada de los usuales sospechosos: adolescentes de todas las edades actuando fantasías de Neuromencer, invención de identidades en línea a través de MUDs y chats, comunidades virtuales que se comunican en la red, fascinación con teorías cyborg y cibersexualidad en campus universitarios y sitios underground, revistas tales como Mondo 2000, Wired y 21.C; ficción ciberpunk con un pie puesto en el acelerador, mercado global de la información multimedia y la entretención, y aquel amplio grupo de artistas, escritores y filósofos para quienes la Red es el lugar más interesante donde jugar, vivir, pensar y crear."

Mi propósito es confrontar, desde la perspectiva latinoamericana, las posibilidades que las utopías ciber atribuyen a las nuevas tecnologías de información y comunicación. ¿Abren éstas, efectivamente, y por sí solas, nuevas avenidas de desarrollo? El espacio virtual, ¿estrecha o ensancha la brecha de conocimiento entre los países? Y la cibercultura, ¿da lugar a nuevas formas de integración global y a un uso más simétrico de la información disponible a escala mundial? En fin, ¿podemos compartir la esperanza casi bíblica de Nicholas Negroponte de que "the third shall be first"; y, por tanto, que el Sur dejará atrás el subdesarrollo, la pobreza y la dependencia por la vía de bits y conexiones de red?

Para comenzar, permítanme relatarles algo que he visto, con mis propios ojos, en el extremo sur del mundo. He visto como en un apartado pueblo de Chile, a 800 kilómetros de la capital, un grupo de jóvenes de alrededor de 16 años de edad se había puesto en comunicación con el resto del mundo en un esfuerzo por ampliar y mejorar su educación. Su escuela, compuesta de alumnos pobres—cuyos padres seguramente no completaron siquiera la enseñanza primaria—se había visto favorecida recientemente por un convenio suscrito entre el Ministerio de Educación y la principal empresa telefónica del país, filial de una multinacional de origen español. En virtud de dicho convenio todos los establecimientos escolares del país están siendo progresivamente conectados a la Red. De allí que esa escuela distante, al final del mundo, dispusiera de computadoras—aunque todavía no en número suficiente—y de acceso gratuito a la Internet.

Pues bien, sus alumnos habían iniciado, por cuenta propia, un proyecto consistente en fotografiar los grafitti de su pueblo; en especial aquellos expresivos de cultura juvenil. Luego, cuando la escuela se conectó a Internet, decidieron buscar—y encontraron—grafitti provenientes del ancho mundo global. Entusiasmados, presentaron su proyecto al profesor y él aceptó integrarlo al trabajo regular en la sala de clase. En seguida los alumnos entraron en comunicación con jóvenes de diversas partes del mundo, primero para intercambiar información sobre la escritura en los muros y, después, para usar esa información en un estudio comparado culturas juveniles en un contexto internacional.

De paso esos alumnos aprendían a trabajar en equipo, a conocer la geografía de la globalización, a usar la computadora, a navegar en la Red, a apreciar las diferencias culturales y a descubrir problemas comunes de la juventud alrededor del mundo.

No tengo dudas, en consecuencia, que la revolución de las nuevas tecnologías de información y comunicación abre grandes posibilidades para la educación de los países en desarrollo.

Al mismo tiempo, sabemos que el desarrollo económico y social depende, hoy más que nunca, de la educación; dentro y fuera de la escuela, presencial y a distancia, obtenida cuando niño o joven y luego a lo largo de la vida de las personas. Sin duda, el desarrollo de las naciones se verá favorecida por un creciente empleo de los recursos de aprendizaje que ofrece la Red.

¿Significa esto aceptar, sin más, que el nuevo mundo digital guarda la promesa de un futuro donde "the third shall be first"? ¿Por tanto, donde las desigualdades entre pobres y ricos podrían borrarse y se cerraría al fin la brecha de conocimiento que separa a las naciones?

Es cierto que la cibercultura disminuye el aislamiento de los pobres. Mas, por ahora, un quinto de la población mundial— aquel que vive en los países de menor desarrollo—sólo posee un 1,5% de las líneas telefónicas a nivel global, mientras el 20% más rico controla un 74% de ellas. Toda África tiene menos líneas telefónicas que la ciudad de Tokio.

Es cierto también que los países del Sur hacen enormes esfuerzos por mejorar su educación, frecuentemente en medio de grandes dificultades. Pero, aún así, todavía los países industrializados—que reúnen al 25% de los alumnos a nivel global—gastan 6 veces más en formación de capital humano que los países en desarrollo, donde vive un 75% de los alumnos del mundo.

Es efectivo asimismo que escuelas conectadas a Internet, como aquélla que mencioné, empiezan a aparecer en varios países del Tercer Mundo. Sin embargo, las naciones avanzadas, donde habita un 15% de la población mundial, reúnen a un 88% de los usuarios de Internet. En América Latina y el Caribe, por el contrario, sólo un 0,2% de la población accede a la Red. E incluso allí donde más se ha avanzado en la conexión de los colegios a Internet, las computadoras son escasas y se encuentran en una sala especialmente dedicada, mientras los Estados Unidos y los países de Europa Occidental se dirigen a toda velocidad hacia la meta de conectar cada sala de clase de todos sus establecimientos escolares.

Por último, debo llamar la atención hacia el hecho de que aquella parte de la población mundial sin acceso a la lingua franca de nuestra época—el inglés—, que equivale al 99% de la población mundial, se encuentra en clara desventaja; prácticamente un 80% de los sitios de la WWW emplea ese influyente idioma, lo cual transforma la cultura global en un hogar de sólo un idioma.

En suma, la cibercultura es un horizonte global de posibilidades cuyas potencialidades, sin embargo, se encuentran distribuidas muy desigualmente. Los usuarios de Internet representan sólo un escuálido 2,4% de la población a nivel mundial según el último Informe de Desarrollo Humano del UNDP. De hecho, "dentro de cada de cada región, sólo el vértice de las sociedades nacionales han ingresado a la era digital […] ¿Qué caracteriza a esas minorías y las separa del resto? Que en el presente el acceso a Internet corre paralelo a las líneas que dividen a las sociedades nacionales, oponiendo a educados y analfabetos, a hombres y mujeres, a ricos y pobres, a jóvenes de viejos y urbanos de rurales".

Dicho en otras palabras: para que el mundo globalmente alcance el mismo nivel actual de desarrollo de su infraestructura de información que existe en los 9 países más avanzados—que se encuentran en Norte América y Escandinavia—sería necesario multiplicar por 13 veces el número de Internet hosts, crear mil millones de páginas electrónicas, elevar por cuatro veces el número de receptores de televisión y por cinco veces el número de líneas telefónicas.

Mientras eso no ocurra seguiremos viviendo en un mundo escindido. Esto es, un mundo social, espacial y culturalmente polarizado entre "grupos y funciones que agregan un alto valor, por un lado y, por el otro, grupos y funciones devaluados y espacios deteriorados. Esta polarización conduce a una creciente integración del núcleo social y espacial del [sistema mundial], al mismo tiempo que fragmenta a los espacios y grupos devaluados, amenazándolos con una completa irrelevancia social".

Más aún. Podría decirse que todo lo global y ciber—carreteras de información, conexiones de Red, comunidades virtuales, hipertexto, escuelas conectadas, división del trabajo internacional y todo lo demás—sigue esa misma ley de bronce de la polarización. En vez de una nueva conciencia global e interconectada lo que existe por ahora es una conciencia dividida; en vez de una tendencia convergente hacia la sincronía en el ciberespacio lo que hay es un espacio que funciona a la velocidad de la luz y otro donde el ritmo de la vida sigue apegado a la carreta o el ferrocarril.

Paradojalmente, podría ser que América Latina esté bien preparada para vivir en medio de esos contrastes temporales y espaciales. En efecto, su propia cultura ha debido acostumbrarse a acomodar muy diversos mundos simbólicos y diferentes matrices tecnológicas a lo largo de su evolución. Quizá por eso, también, su literatura se hizo famosa al difundir urbi et orbi una particular noción del realismo mágico, que es justamente un mundo donde se combinan dioses indígenas con informatización, analfabetismo con televisión y comunidades ancestrales con visiones utópicas de redención social. Como si aquí, en esta región, "la más transparente", todo tuviera que subsistir y coexistir, especialmente el pasado más arcaico con los sueños alucinados sobre el futuro.

Por el momento—según dice uno de los mayores escritores latinoamericanos—nos asombra constatar que cientos de años transcurridos no han logrado "dejar atrás los tiempos múltiples, circulares, y al cabo simultáneos, de las culturas". Las culturas vuelven a unir así, al menos aparentemente, lo que la sociedad y la economía separan.

Puede ser que tal sea el destino de los pueblos que sólo a duras penas logran progresar. Y que antes de haber completado un ciclo histórico—la reforma religiosa, la construcción de democracias estables o la revolución industrial, por ejemplo—se ven propulsados a ingresar en el siguiente.

Hoy nos vemos lanzados a la globalización, a la revolución de la información, a la posmodernidad y a la cibercultura. Estamos obligados por lo mismo, como hace quinientos años cuando llegaron los españoles a nuestras costas, a transformarnos e ingresar a la aldea global. Pero a diferencia de los pueblos que van rápido porque todos los vientos corren a su favor, nosotros llegamos mal preparados al encuentro del futuro y remamos contra la corriente.

De allí también la necesidad de que la parte desarrollada del mundo no se deje llevar por un espejismo—confundiendo su propia imagen con la del mundo entero—y se disponga, más bien, a cooperar con el resto para que así un día los últimos sean los primeros y "el fuego y la rosa sean uno".

José Joaquín Brunner

Mesa redonda sobre Cibercultura, Hannover 2000,

Hannover, octubre 1999

"Cibercultura es el conjunto de técnicas, de maneras de ser y hacer, de valores, que están relacionadas con la extensión del Ciberespacio..."

Cibercultura, ¿realidad o invención?


Me gustaría partir de dos conceptos fundamentales y previos a esta reflexión, Cultura y Cibercultura. Como Cultura entendemos "... ese todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, la costumbre y cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridos por el hombre como miembro de la sociedad". Y como Cibercultura "... el conjunto de técnicas, de maneras de hacer, de maneras de ser, de valores, de representaciones que están relacionadas con la extensión del Ciberespacio..."

Considero la relación existente entre Cultura y Cibercultura como una parte de lo que podemos denominar "Cultura Universal", que daría cabida a todos los diferentes matices existentes en la actualidad en el mundo.

Cuando intentamos definir y comparar cualquier Cultura es fundamental tener muy en cuenta las siguientes características:

La Cultura se transmite de generación en generación. Es fundamental en esta primera característica delimitar el concepto de generación tal y como lo podemos considerar dentro del ciberespacio. La "vida" de Internet, entendiendo como vida el tiempo que ha estado más o menos accesible al gran público, es de unos veinte años, periodo que representa en la vida real casi una generación. La "vida", pero, "dentro" del Ciberespacio transcurre a otro ritmo mucho más acelerado de lo que puede transcurrir fuera de él. Es por ello que una generación en términos del Ciberespacio transcurre en un periodo mucho más corto. Podemos hablar de unos cuatro o cinco años por generación. Sin embargo, este paralelismo puede tener algunos puntos discutibles uno de ellos se produce al comparar el número de generaciones que pueden convivir a la vez. Vemos que fuera del ciberespacio no acostumbran a convivir más de tres generaciones a la vez, en el Ciberespacio podrán coincidir más de diez. La mecánica de la transmisión de conocimientos acostumbra a ser de una generación a su inmediatamente inferior, o a lo sumo a la siguiente. En el Ciberespacio, el proceso de transmisión de conocimientos no tiene por que seguir ningún tipo de esquema determinado. Esta posibilidad proporciona un mayor enriquecimiento Cultural al compararse diferentes puntos de vista y grados de conocimiento, con muy pocas probabilidades de que este conocimiento pueda perderse durante dicho proceso. Este último factor, el intercambio transgeneracional, salvo contados conflictos, aporta un gran valor añadido y más si se ve favorecido por las grandes facilidades de intercambio de información que nos ofrece el Ciberespacio.

En el momento de hacer un análisis del proceso de transmisión de conocimientos, nos encontramos con la enorme ventaja de tener a todas las generaciones "delante" de nosotros, ventaja que por otro lado quisieran tener todos los antropólogos Culturales cuando inician cualquiera de sus estudios.

De bien pequeño, toda persona, mediante el aprendizaje, tanto de manera consciente como de manera inconsciente y a través de la interacción con los demás miembros de su entorno, realiza el denominado proceso de endoculturación o integración Cultural de un miembro a su propia Cultura, proceso clave dentro del aprendizaje en el Ciberespacio.

Para poder analizar correctamente el posible impacto cultural en el Ciberespacio hemos de tener en cuenta aspectos tan importantes como el Espacio Personal. Cada Cultura tiene un espacio físico personal diferenciado. Los primeros y más visibles "desarreglos" Culturales se producen en este campo, cuando Internet, y de alguna manera, unifica estas posibles diferencias. Cuando hablamos de Espacio Personal, estamos hablando de un concepto que hace referencia a un espacio físico. Lo podemos asociar al espacio mínimo vital que cada cultura considera necesario para relacionarse de manera normal y fluida con los demás. Si nos trasladamos al ámbito del Ciberespacio, este factor desaparece debido a la inexistencia del contacto físico. Tendríamos que analizar más profundamente si esta carencia viene compensada por los distintos matices y registros en el área del lenguaje escrito. Si de alguna manera esta posible proximidad o lejanía viene reflejada de manera verbal.

La Cultura es simbólica. El antropólogo Leslie White, definió a la Cultura como "un continuum extrasomático (no genético, no corporal) y temporal de cosas y hechos dependientes de la simbolización... La Cultura consiste en herramientas, utensilios, vestimenta, ornamentos, costumbres, instituciones, creencias, rituales, juegos, obras de arte, lenguaje, etc." Más adelante White nos dice que el origen de la Cultura se produjo en el momento que el hombre adquirió la capacidad de simbolizar o "de originar libre y arbitrariamente y dotar a la vez de significado una cosa o hecho, y, correspondientemente, (...) captar y apreciar tal significado". Entendemos como símbolo algo verbal o no verbal, inmerso dentro de una determinada Cultura o lenguaje.

Podemos considerar como símbolos más utilizados en Internet a los Iconos. Su iconografía es uno de los factores más determinantes dentro del Ciberespacio. Esta iconografía ayuda a unificar a la llamada Cibercultura de manera muy similar a lo que sucede internacionalmente con las señales de tráfico. Todo el mundo, dentro del Ciberespacio, conoce perfectamente el significado de cada uno de sus símbolos. También podemos citar el caso de los denominados Emoticons o símbolos utilizados por los internautas para expresar su estado de ánimo en momentos y entornos en que se produce una relación más directa entre interlocutores, como es el caso del correo electrónico y de los denominados Chats o conversaciones en tiempo real.

Cuando hablamos del papel de la naturaleza sobre la misma Cultura, en el caso concreto del Ciberespacio este factor es inexistente o por lo menos inapreciable. En este punto es mucha la similitud con el mundo real, la Cultura está por "encima" de la naturaleza, esta ejerce su influencia pero es al final la Cultura quien marcará sus límites. Analizando las posibles consecuencias que puede tener el entorno natural sobre la evolución más o menos rápida de un país o región dentro del Ciberespacio, es muy posible que un país frío tenga muchas más posibilidades de explotar sus sistemas de comunicación vía telemática que otro con un clima más mediterráneo. Como también parten con ventaja los lugares más recónditos e incomunicados, pero estas características pueden verse compensadas o incrementadas por otras Culturalmente o económicamente más determinantes.

No podemos pasar por alto, el aspecto totalizador de la Cultura. La antropología considera que la Cultura lo abarca todo. Aparece en este punto una contradicción cuando la comparamos al concepto Cibercultura. Podría considerarse pues, que la interacción que se produce entre los hombres y las máquinas, y en este caso concreto a través de terminales y pcs, forma parte de la propia Cultura. ¿Por qué tendríamos que diferenciar esta interacción de la que pueden tenerse con otro tipo de máquinas o tecnologías? Una respuesta quizás sería que detrás de estas máquinas existe una relación y una comunicación entre diferentes personas. Pero este tipo de relación también se produce, de alguna manera, en el caso de la telefonía y en ningún momento se ha hablado de la TelefonoCultura o de la Cultura de la Telefonía. Hemos de considerar también, que mediante el teléfono solo se produce una transmisión de voz mientras que en el Ciberespacio convergen más componentes como son la posibilidad de transmitir a la vez voz e imagen, aspectos que lo enriquecen comunicativamente mucho más.

La Cultura es compartida. La Cultura se transmite a través de los grupos a los que se pertenece que son los encargados del proceso de enculturación. El sentimiento de pertenecer a un grupo está claramente marcado dentro del ámbito propio del Ciberespacio. Los cibernautas se sienten ligados e identificados a los demás miembros de esta comunidad y mucho más cuando hablamos de comunidades o grupos de interés o discusión formados dentro del mismo ciberespacio.

Como base donde poder establecer comparaciones con las llamadas Culturas tradicionales, seria conveniente partir del concepto valores centrales, teniéndolos a estos como claves y básicos. Estos valores centrales integran cada Cultura y ayudan a distinguirla de otras. ¿Cuáles son estos Valores Centrales en el Ciberespacio? Pocos son los estudios fiables realizados sobre la Cultura del Ciberespacio y ninguno con carácter reciente pero consideraré como claves los siguientes:

Individualismo. Esta es una característica muy asumida por todos los círculos afines al Ciberespacio, aunque últimamente se han levantado algunas voces contradiciendo esta mayoritaria opinión. No deja de ser contradictorio que un proceso que de alguna manera ha logrado revolucionar al mundo de las comunicaciones, sea considerado como paradigma del individualismo y la incomunicación.

El valor de la Iniciativa. "Todo es posible si uno se lo propone". Estaríamos hablando de la reedición del llamado Sueño Americano. El valor de la Iniciativa está directamente relacionado con la posibilidad de un enriquecimiento económico rápido, "todos tenemos la posibilidad de hacernos ricos". Valor por otro lado estrechamente vinculado con el anteriormente comentado del individualismo.

Llegado a este punto, quiero resaltar el origen de la ideología que puede estar detrás del nacimiento de la Cibercultura. Hemos de partir de Estados Unidos de América, país donde nació Internet y donde más peso específico ha ganado la idea de un nuevo espacio para la Cultura dentro de él. Tanto estas características que he destacado como las que comentaré seguidamente, se ven muy reflejadas en lo que Barbrook y Cameron han llamado Ideología Californiana. Esta ideología aparece al producirse una alianza espontanea de escritores, hackers, capitalistas y artistas de la Costa Oeste de los Estados Unidos y ha conseguido definir una ortodoxia heterogénea para la naciente era de la información. Esta nueva fe ha emergido de una extraña fusión entre la bohemia Cultural de San Francisco y la industria de tecnología punta del Valle del Silicio. Promovida en revistas, libros, programas de televisión, sitios web, grupos de discusión de Usenet y conferencias de la Red, la Ideología Californiana combina, de forma promiscua, el espíritu despreocupado de los hippies y el ardor empresarial de los yuppies. Esta amalgama de realidades opuestas ha sido posible gracias a una profunda fe en el potencial emancipatorio de las nuevas tecnologías de la información. "Esta visión optimista del futuro ha sido abrazada de forma entusiasta por informáticos tecnófilos (nerds), estudiantes holgazanes, capitalistas innovadores, activistas sociales, académicos modernos, burócratas futuristas y políticos oportunistas a lo largo y ancho de los Estados Unidos".

Igualdad de Oportunidades. Este "socialismo tecnológico" se da solamente sobre el papel ya que los condicionantes económicos previos son determinantes en el Ciberespacio. Aquí queda clara la vinculación con la ya citada Ideología Californiana, donde subyacen principios y premisas defendidas por los Hippies de la década de los sesenta, muchos de los cuales en la actualidad ocupan cargos de relevancia, tanto en el ámbito político como en el económico.

Liberalismo Político. Este punto lo vemos reflejado en la práctica por la solicitud de no intervención de las instituciones públicas y así impedir que estas marquen las pautas de funcionamiento dentro del Ciberespacio. Se rechaza cualquier tipo de traba que la ley pueda poner. Se propugna la no-existencia de fronteras ni límites jurisdiccionales. Se detecta también una clara tendencia a la uniformización idiomática teniendo como lengua "Franca" al Inglés. Se rompe claramente con la premisa de la igualdad ya que las demás lenguas parten con grandes desventajas.

Y finalmente destacaría un alto índice de "religiosidad", entendiendo esta religiosidad como una fe hacia la ciencia y la tecnología. A través de ella podremos obtener o acceder a todo, son la "puerta" hacia un futuro mejor. Es el dominio de los denominados Integrados frente a los Apocalípticos.

Es a partir de estos valores centrales que podremos establecer paralelismos y comprobaciones con otras de las llamadas Culturas tradicionales.

Conclusiones

Antes de entrar en el apartado de las conclusiones, distinguiré dentro del Ciberespacio, a dos tipologías de personas claramente diferenciadas. Las primeras utilizan el Ciberespacio meramente como un espacio de comunicación a la vez que como una herramienta para esta comunicación. Este grupo de personas, me atrevería a decir que son la mayoría, no comulgan con ningún tipo de distinción o separación respecto a su ámbito cultural concreto en el momento en que navegan por el Ciberespacio. Existe una convivencia entre sus hábitos culturales y los que imponen de alguna manera Internet. La otra tipología sería la de los que su estilo de vida viene marcado por Internet. A estas personas, que se las puede clasificar claramente como grupo. Tienen como principales precursores a determinados medios de comunicación, tanto dentro como fuera del Ciberespacio, que los aglutinan y cohesionan. El ejemplo más claro de ello lo tenemos en la revista Wired, revista editada en San Francisco. Son sus principales ideólogos el ya fallecido profesor Marshall McLuhan y el "gurú" del Ciberespacio Nicholas Negroponte, a la vez que habitual colaborador. Esta revista encarna y dirige el proceso de creación y generación de una cibercultura.

Centrándonos pues en este segundo grupo de personas podemos decir que dentro del Ciberespacio existen suficientes características como para poder afirmar que estamos delante de un proceso de creación de una nueva cultura. Sin embargo, esto no llega a cumplirse, si entendemos como nueva cultura una de características únicas y claramente diferenciadas de cualquier otra ya existente, ya que al analizar los valores centrales de esta supuesta nueva cultura, nos encontramos que es la réplica de la anteriormente mencionada Ideología Californiana. Esta ideología nacida en los Estados Unidos de América, reproduce muchas de las propias características de la cultura norteamericana. Exagerando y incidiendo mucho más en algunos puntos clave y característicos de esta.

Estamos seguramente en un momento clave para reorientar este proceso y hacer que todas las culturas, como tales, tenga su presencia en el Ciberespacio, sin tener que renunciar a valores básicos de ella. Ninguna cultura puede imponer criterios o restricciones a otra por minoritaria que esta sea. El Ciberespacio tiene que ser un espacio abierto a todas y cada una de las culturas del mundo, aprovechando así toda la energía que ellas transmiten. Hemos de rechazar el concepto de cibercultura si detrás de el se escudan criterios y postulados unidireccionales y excluyentes. Quizá a partir de ahora tendríamos que empezar a hablar de Ciberculturas en plural. Estaremos, entonces, delante de un verdadero espacio abierto a todo el MUNDO.



Ricard Faura i Homedes
Doctorando en Antropología Social
Universitat de Barcelona
Catalunya - Estado Español-