| Sinceramente, no me interesa entrar en disquisiciones intelectuales sobre "¿qué es la cibercultura?". A estas alturas todo el mundo debería saberlo y si no que se lo pregunten a los expertos en marketing. "Cibercultura es el nuevo estilo de vida que se está creando en torno a la informática e Internet", le responderán rápidamente, sin dudar. Pero no sea ingenuo. Los especialistas en el "arte de vender" cuando hablan del tema no se refieren a hackers y activismo político, arte digital, edición eletrónica independiente o nuevos formas de organización ciudadana. A ellos no les interesan las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías para crear un tejido social más rico, descubrir nuevas formas artísticas o favorecer la creación de medios de comunicación independientes. Su objetivo es captar y fidelizar a la nueva generación de consumidores: "la generación digital", un colectivo que se identifica abiertamente con la tecnología y que ha creado en torno a ella una nueva cultura. La actitud vital de este grupo se podría resumir en: "Me gusta la tecnología y estoy orgulloso de ello. ¿Pasa algo?". ¡Y qué mejor estrategia para ganarse a este colectivo que vampirizar los códigos de la cibercultura! Es triste decirlo pero los bancos, las empresas informáticas, los operadores de telecomunicaciones se han apropiado de la estética de la cultura digital [la arroba, la jerga internauta, los prefijos "e", "ciber", el adjetivo "digital"...etc.]. Ahora son ellos los que dictan lo qué es o no es cibercultura. eMarketing Sus departamentos de marketing se han dado cuenta que el prefijo "ciber" tiene el mágico poder de convertir cualquier mercancia obsoleta en un producto "chic": ciberjeans, ciberhelados, ciberbancos, ciberseguros, ciberlibros, cibermamas, cibersexo...¡cibertodo! Los bancos ahora son "ebancos" ["ebankinter, "e-uno"], los teléfonos WAP provocan "e-mociones" y los detergentes [perdón, ciberdergentes] consiguen un blanco digital. La palabra cibercultura ya no se asocia a los ensayos de Timothy Leary, las novelas de William Gibson o las propuestas antimarketing de Adbusters. Se identifica con los nuevos placeres tecnológicos: consultar la cartelera de cine desde el teléfono móvil, trabajar en un paisaje paradisíaco con un ordenador portátil o invertir en Bolsa sin pagar comisiones gracias a Internet. Al gran público le ha llegado una versión "light" de la cultura digital. Una visión ligada a productos de consumo de última generación. Lo que se estila ahora es la mentalidad "ganar.com". Hay que hacerse rico lo antes posible para disfrutar de los últimos gadgets tecnológicos. El ejemplo a seguir son los cibermillonarios: Bill Gates, Larry Ellison, Jerry Yang y David Filo o, en su versión latina, Wenceslao Casares, Juan Santaella o Paola Castro. Se olvida que la cibercultura tiene una ideología o por decirlo en un lenguaje más juvenil una "actitud", que se podría resumir en la siguiente cita de Timothy Leary: "un cyberpunk es alguien que sabe usar la tecnología para crear su propio material audiovisual y editar su propia MTV en su Macintosh. Individuos que usan su inteligencia no para hacer dinero para una gran compañía, sino para enriquecer su vida y sus relaciones humanas". Alex Lamikiz (11-12-2000) | |
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